Miguel Bareilles: "Nuestra burguesía, intelectual y culturalmente alienada, persiste en la psicología del colonizado"
El pianista y compositor argentino radicado en Berlín, fue galardonado en Alemania por la Internationale Rachmaninov-Gesellschaft e.V. Es la primera vez que un argentino obtiene este premio.
La música de Miguel Bareilles contiene conceptos estilísticos complejos y ritmos que denotan su formación y origen latinoamericano: una fusión de tango, jazz y otros ritmos bajo una esencia clásico-romántica. Como es común en los pianistas, comenzó su formación desde muy chico, a la la edad de 7 años junto a Evi Zwillinger de Giangrante. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música "Carlos López Buchardo" y el Instituto Superior de Música Popular de Buenos Aires.
Autor de varias sinfonías, concierto para violín y orquesta y trabajos sinfónicos, sus composiciones se focalizan sobre todo en la música de cámara. Entre ellas se destacan, "Grande Sonate Tanguistique", "Toccata Camila", "Folkkata" (toccata concertante), "Agua" (guitarra y cuarteto de cuerdas), "Secretos de Buenos Aires" (suite concertante), "Casandriana", entre otras.
En 2014 presentó una selección de sus obras para piano en el marco del II congreso internacional de piano titulado "El virtuosismo pianístico en los compositores latinoamericanos", que tuvo lugar en la Universidad Nacional de las Artes, Bs. As.
Recientemente, en enero de este año, el ensamble "The Fourth Wall" estrenó su obra "Milonguella" en el Conservatorio de Boston, como parte de su serie de artistas contemporáneos, y en Le Poisson Rouge (Nueva York), en el marco del concierto-conferencia de música de cámara americana.

Fue galardonado en la II. Internationaler Rachmaninov-Kompositionswettbewerb (2015-2016), que organiza la Internationale Rachmaninov-Gesellschaft e.V., Deutschland, por sus obras "Melancholie Prelude 2 y Melancholie Prelude 1, que obtuvieron el primer y tercer premio respectivamente en las categorías B (dificultad técnica medio-avanzada) y C (dificultad técnica avanzada). Las obras compitieron con más de cincuenta obras de treinta y dos compositores de trece países, siendo la primera vez que un argentino obtiene este reconocimiento.
Las obras premiadas se establecerán como piezas obligatorias en el programa de la próxima edición del V. Concurso de Piano "Rachmaninov" para Jóvenes Pianistas.

Actualmente, ¿De dónde parte la innovación de la composición?
Supongo que de los preceptos mismos de la noción en sí. El hecho compositivo es esencialmente un acto de búsqueda, una exploración continua de los terrenos que uno habita y conoce, donde el desafío natural es ensanchar los límites. Es decir, la innovación es evidentemente un elemento intrínseco al hecho compositivo. Aún en los casos en que se trate de meras copias (estilísticas, temáticas o argumentativas), siempre habrá algo de innovación, puesto que la singularidad deriva del acto creativo.
Ahora bien. Cuando la innovación se convierte en finalidad, y sobreviene la idea de vanguardia, y surgen los movimientos e ismos que tienden a sistematizar la música desde normas y fórmulas, entonces la innovación ya no parte del hecho compositivo, sino al revés, y ahí, creo, nos hallamos frente a un precipicio.

¿Qué atraviesa tu proceso creativo?
La verdad es que no sé ni qué cosas atraviesa, ni qué cosas lo atraviesan. De cualquier manera sospecho que habrán de ser "cosas" cada vez tan distintas como inaprensibles. Igual, algo hay así como un "rote Faden", un hilo conductor que va acomodando y estructurando las cosas que van llegando, así como si estuviéramos haciendo un collarcito de piedras, hasta que cada pieza se siente cómoda en el lugar que le toca o, por el contrario, se pronuncia en rebeldía y comienza un conflicto donde el hilo conductor será el responsable final; muchas veces sucede que éste no soporta los conflictos y todo termina desparramándose por el suelo. Las veces que consigue encadenar todo, sentimos un orgullo que muy pocas otras cosas pueden suscitar. Entonces, si hablamos de orgullo, lo más probable es que aquel hilo conductor seamos nosotros mismos.

¿Qué particularidades lograste/lograron los compositores de la música contemporánea latinoamericana en la búsqueda de identidad?
Siempre digo que no se puede hablar de la música contemporánea latinoamericana como un todo, como una comunidad, puesto que estamos hablando de cientos de comunidades diversas. Así todo, si hay algo que nos define como latinoamericanos, es que todos los pueblos hemos sufrido la penetración cultural desde las colonias, primero con la música europea, luego el jazz y el bues, el rock, y en los últimos tiempos una ola indescriptible de implantación cultural escudada en la llamada globalización. Pero incluso antes de todo esto ya habían existido flujos que nos habían modificado y redefinido. Por tanto, "la búsqueda de identidad" no es un ejercicio sencillo; somos todo eso, somos aquellos rasgos tradicionales precoloniales que ningún invasor supo apreciar, y somos Bach y Shostakovich, a la vez que Bill Evans, los Beatles, Gardel y los pibes chorros.
De cualquier forma, hay singularidades que a lo largo de nuestra historia se han ido afirmando, a veces exagerando, otras veces negando, pero que en todo caso nos diferencian de las demás culturas. En nuestra música mestiza (tango y folklore), esas particularidades –más allá de las caricaturas- asoman en la emancipación de las melodías respecto del ritmo, en el fraseo. Sin mencionar el contenido literario. Y hay importantes elementos, como la polirritmia o el pentatonismo, que luego tomarían compositores como Ginastera, para desarrollar un lenguaje totalmente nuevo, asociando aquellos elementos aparentemente folklóricos a la tímbrica orquestal y las texturas armónicas europeas.
Pero no habría que olvidar que la música es ante todo un medio de expresión y comunicación, y como tal, está en permanente pugna con los intereses que sostienen al capitalismo. Hablar de identidad cuando se es víctima de atropellos a los derechos humanos, a las garantías constitucionales, al patrimonio de los recursos naturales, etc., es un acto ficticio si antes no hablamos de conciencia de clase.

¿Con qué artistas te identificas o admiras? (clásicos y contemporáneos)
No sé. Creo que esas identificaciones son prácticas de la adolescencia. Quiero decir: esto de poner a personas como referentes. Cuando pibe, naturalmente tuve mis ídolos: Beethoven, John Williams, Charly García, Fito Páez. Obviamente admiré y me identifiqué con muchos, pero con el tiempo fui alejándome de lo prototípico, al punto incluso en que dejé de escuchar lo que otros hacían. Hoy no puedo hablar de admiración, sino de respeto. Y mi respeto es para con aquellos artistas que consiguen, por un lado, expresar lo que sienten, manifestar lo que piensan, y por otro lado, nunca dejar de formarse en su disciplina, de aprender, de desarrollarse.

La difusión de tu música está muy asociada a la producción audiovisual. ¿Qué crees que aporta esta fusión a tu trabajo musical?
Es que no es sólo la difusión. En mi caso la música llegó después que la pintura. Las primeras manifestaciones artísticas que me conmovieron fueron las imágenes creadas a través del color, fundamentalmente el óleo. La maravilla que se vive detrás de un pincel al conquistar una imagen, ya sea reproductiva o imaginaria, es una invitación a participar de la belleza. Durante mi infancia pinté casi diariamente; y cualquier soporte era un vehículo para expresarse: el techo de la casa, las paredes del patio, obviamente las telas que la familia se ocupaba de proveer, en fin. Y pinté bajo la lluvia, y metido en el barro, y sentí que el color plástico, respecto a la "realidad", estaba limitado en su espectro, es decir, no bastaba el blanco de titanio para hablar de la potencia de la luz solar, y no bastaba el negro marfil para hablar de las sombras. Entonces llegó la música, que también eran colores aunque más dúctiles, y menos rígidos, y además no imposibilitaba el uso de las formas, de las imágenes y aún de las palabras.
Sé que puede parecer un lugar común, pero mi música parte de imágenes, de recuerdos. Me siento a componer y en verdad es como si todo lo estuviese recordando. Tengo mis métodos, no los niego, pero por sobre todo método, tengo la libertad de dejarme llevar por las imágenes que van brotando, insisto, como en un dejavú. La música no implica solamente el sentido auditivo; de hecho creo que los implica a todos.

¿Cuál es el último concierto que diste en Argentina? ¿Este año prevés alguno?
Argentina es una tierra que sufre su inmadurez. Como escribiera Frank Fanon: "Los colonizados, en su inmensa mayoría, quieren la finca del colono. No se trata de entrar en competencia con él. Quieren su lugar." Y lamentablemente nuestra burguesía, intelectual y culturalmente alienada, persiste en esa psicología del colonizado. Entonces el lugar que le queda a la cultura es más bien decorativo, sobre todo cuando hablamos de cultura "académica", que es como se define la música que yo actualmente hago.
Tuve, no obstante, el privilegio de participar con mi música en el II Congreso Internacional de Piano, denominado "El Virtuosismo Pianístico en los Compositores Latinoamericanos" que tuvo lugar en la Universidad de las Artes; aunque esto fue a finales del 2014. Desde entonces no he conseguido concretar ninguna presentación. Y la verdad es que uno va desanimándose un poco frente a la negativa constante. Lo bueno es que esta dinámica posibilita otros canales, te obliga a emprender otras búsquedas en otras latitudes, y así de pronto se abre un camino que a lo mejor ni hubieses imaginado, como fue el caso de China para mí, o ahora mismo es el caso de EE.UU, donde mi música se está tocando en muchas universidades y salas de concierto.

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